19 de enero de 2026

CFA expone a la Comisión de Hacienda del Senado su análisis sobre el financiamiento del proyecto de ley de reajuste del sector público

En su presentación, el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) insiste en que las provisiones no son suficientes para financiar el reajuste del sector público, por lo que se requerirá del orden de US$822 millones que deberían obtenerse a través de reasignaciones y/o de un mayor uso de las provisiones. 

En este contexto, el CFA enfatiza su recomendación de que la Dirección de Presupuestos (Dipres) identifique y explicite detalladamente las fuentes adicionales de financiamiento, para facilitar que estas estén disponibles oportunamente y no comprometer el cumplimiento de las metas fiscales. Además, el CFA destaca la necesidad de una oportuna ejecución de las reasignaciones requeridas para evitar presiones en el nivel de gasto público. 

El Consejo Fiscal Autónomo (CFA), representado por su presidenta, Paula Benavides, junto a su vicepresidente, Sebastián Izquierdo, expuso hoy ante la Comisión de Hacienda del Senado su análisis sobre el financiamiento del proyecto de ley de reajuste del sector público. En su presentación, el Consejo enfatizó e insistió en todos los puntos que había abordado una semana antes, el 12 de enero, en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputadas y Diputados, instancia donde también fue citado para tratar, desde el punto de vista fiscal, este proyecto de ley que hoy se encuentra en segundo trámite legislativo.  

Así, en el marco de su mandato de contribuir al manejo responsable de la política fiscal, Benavides resaltó que presiones sobre el gasto público que no hayan sido previstas en la Ley de Presupuestos podrían generar riesgo de incumplimiento de las metas fiscales. También subrayó que el CFA no emite una opinión sobre el mérito de una determinada política pública o prioridad de gasto, sino que examina sus efectos fiscales y financiamiento acorde a la sostenibilidad fiscal. 

A la vez, Benavides sostuvo que el Consejo advirtió en octubre pasado, cuando presentó su informe semestral al Congreso, que el Proyecto de Ley de Presupuestos 2026 no contemplaba un ajuste por inflación esperada en el subtítulo 21 de gasto en personal, agregando que cualquier medida adicional que se adoptara debía enmarcarse en los límites del presupuesto aprobado, a fin de resguardar la meta de Balance Estructural (BE) de 2026.  

Respecto al costo fiscal del proyecto, Benavides detalló que, según la información aportada por el Ministerio de Hacienda, es de US$1.668 millones (1,7% del gasto público aprobado). “De este, US$876 millones están asociados al reajuste de remuneraciones y subvenciones, representando el 52% del costo total estimado. Los restantes US$793 millones están destinados a financiar beneficios adicionales (48% del costo estimado), tales como bonos y aguinaldos del sector pasivo, cotizaciones del empleador para Atención Primaria de Salud (APS) e incentivos al retiro, entre otros”, señaló. 

Sobre este punto, la economista agregó que “el costo fiscal informado para 2026 incorpora 13 meses de impacto presupuestario (12 meses de 2026 + 1 mes de aplicación retroactiva devengado en el 2026), lo que aumenta las presiones de financiamiento del gasto en 2026”.  

Cifras sobre financiamiento del proyecto 

La presidenta del CFA detalló que en la Ley de Presupuestos 2026 se reestructuró la arquitectura de provisiones del Tesoro Público de la siguiente manera: 1) la asignación 104 con un total de US$961 millones (0,26% del PIB), destinados al financiamiento de proyectos de ley en estudio, en trámite y otras provisiones variables (emergencias), y 2) la asignación 275 con un total de US$1.236 millones (0,34% del PIB), orientada a leyes permanentes con gasto aleatorio (bonificaciones por incentivo al retiro, indemnizaciones, bonos permanentes, Art. 1° Ley N°21.735, entre otros). Y especificó que de la asignación 104, US$616 millones fueron presupuestados para el financiamiento del reajuste del sector público, y US$345 millones para proyectos de ley en trámite y otras provisiones variables. 

En ese sentido, Benavides advirtió: “El financiamiento del proyecto de reajuste 2026 recae fundamentalmente en las provisiones y capacidades de reasignación”, recordando que en 2026 el subtítulo 21 no contempló la aplicación del inflactor, que en años anteriores contribuyó de manera significativa a su financiamiento (2014 40%; 2018 52% y 2022 61%). 

De esta forma, la economista alertó que el costo del reajuste (descontando la disposición en el subtítulo 21 por aplicación del inflactor) reduce las holguras en las provisiones muy por debajo de años anteriores (2014: 0,27% del PIB; 2018: 0,25% del PIB; y 2022: 0,52% del PIB). 

Asimismo, señaló que el Ministerio de Hacienda detalló la existencia de otras dos fuentes de financiamiento al reajuste salarial, ambas relacionadas a los incentivos al retiro: 1) que con la aplicación del artículo 10 de la Ley de Presupuestos que establece que, por cada tres funcionarios que se retiren, solo se puede contratar a uno, se generaría un ahorro de US$119 millones (0,03% del PIB) del subtítulo 21, según la Dirección de Presupuestos (Dipres), y 2) que se prevé que de la asignación 275 se utilicen US$111 millones (0,03% del PIB) para el financiamiento de incentivos al retiro del Poder Judicial, médicos y para el financiamiento de la cotización de empleador para APS y subvenciones. 

También la economista destacó que el análisis del CFA, a diferencia del Ministerio de Hacienda, no considera el financiamiento por holguras asociadas al diferimiento de contrataciones (dinámicas de contratación propias de un inicio de gobierno) por ser un efecto transitorio y altamente incierto respecto del momento en que las nuevas autoridades decidan concretarlas. 

En ese sentido, Benavides concluyó: “Se observa que existen presiones de financiamiento por US$822 millones (0,22% del PIB), descontando al costo del reajuste los US$616 millones de lo provisionado y los US$230 millones de las mitigaciones antes señaladas”. 

Desafíos de financiamiento 

En base a las cifras expuestas, Benavides aseguró que “el CFA estima, según antecedentes entregados por el Ministerio de Hacienda, que para financiar el reajuste del sector público de 2026, se requerirá un financiamiento adicional de, aproximadamente, US$822 millones respecto de las fuentes identificadas, lo que es un esfuerzo exigente”. 

Además, dijo que el financiamiento adicional requerido para cubrir esa brecha debería provenir de reasignaciones y/o de un mayor uso de las provisiones. 

Respecto a los montos de la asignación 275, la presidenta del CFA sostuvo que estos deben cubrir los gastos aleatorios comprometidos en las leyes permanentes respectivas, incluyendo las cotizaciones previsionales de la reciente reforma, por lo que no son recursos de libre disponibilidad; e indicó que el margen remanente de la asignación 104 (US$345 millones) debe asegurar disponibilidad para financiar emergencias y otras contingencias. 

De esta forma, Benavides alertó que es un desafío relevante el que parte del financiamiento del reajuste salarial del sector público provenga de reasignaciones presupuestarias, tal como lo ha señalado Dipres. En ese sentido, detalló que de 31 partidas presupuestarias (excluyendo Tesoro Público y financiamiento a gobiernos regionales), 14 destinan más del 50% de su presupuesto a gasto en personal, reduciendo el margen de reasignación sin afectar la operación regular. 

Otros riesgos y recomendaciones 

Al término de su presentación, Benavides subrayó que “el proyecto de reajuste involucra gastos permanentes, lo que introduce presiones de igual naturaleza, por lo que las fuentes de financiamiento deben ser permanentes, lo que no se da, por ejemplo, en el diferimiento de contrataciones”. 

También recalcó que la heterogeneidad y cantidad de normas misceláneas de la iniciativa eleva el riesgo de efectos fiscales no previstos o de imprecisiones en su estimación, especialmente dadas las restricciones de tiempo para su análisis durante la tramitación legislativa. 

De esta forma, sostuvo: “El Consejo advierte que el proyecto de ley de reajuste 2026 se formula en un escenario de estrés fiscal, caracterizado por déficit estructurales persistentes, incumplimientos de las metas de BE, un nivel de deuda bruta cercano al nivel prudente y un bajo nivel de activos en el Fondo de Estabilización Económica y Social, entre otros”. Y, en ese contexto, enfatizó su recomendación de que Dipres identifique y explicite detalladamente las fuentes adicionales de financiamiento (reasignaciones y/o uso de provisiones), para facilitar que estas estén disponibles oportunamente para no comprometer el cumplimiento de las metas fiscales. 

Además, Benavides destacó la necesidad de una oportuna ejecución de las reasignaciones requeridas para evitar presiones en el nivel de gasto público. 

Finalmente, la presidenta del Consejo cerró su exposición subrayando que existen presiones extraordinarias de financiamiento asociadas al reajuste del sector público de 2026, detallando las siguientes: 1) la ausencia de disposición en el subtítulo 21 por la aplicación del inflactor; 2) el elevado monto de recursos a reasignar (US$ 822 millones); 3) el bajo nivel de provisiones remanentes; y 4) los efectos del reajuste en régimen, aún mayores, debido a su diseño escalonado.   

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