CFA destaca que las metas fiscales del Ejecutivo apunten a reducir el déficit y estabilizar la deuda, pero advierte importantes desafíos para su cumplimiento
El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) publicó hoy su informe en el que entrega su opinión fundada acerca de la idoneidad de las metas anuales de Balance Estructural (BE) y del nivel de deuda bruta del Gobierno Central establecidos por el Ejecutivo en su Decreto de Política Fiscal, publicado el 22 de septiembre en el Diario Oficial.
Al respecto, el CFA plantea que la idoneidad de las metas para resguardar la sostenibilidad fiscal, en la práctica, dependerá de cuatro condiciones conjuntas: 1) el cumplimiento estricto cada año de las metas de BE, lo que requerirá medidas adicionales que permitan cerrar las holguras negativas; 2) la materialización de la trayectoria de crecimiento económico proyectada por el Ministerio de Hacienda, cuyo promedio es de 3,2% para el período 2027-2030; 3) la contención de los otros requerimientos de capital conforme a las proyecciones de la Dirección de Presupuestos en el Informe de Finanzas Públicas del tercer trimestre de 2026 de 0,49% del PIB promedio entre 2026 y 2030; y 4) una gestión fiscal consistente y adaptable frente a contingencias adversas, considerando los riesgos de incumplimiento de las proyecciones y la incertidumbre sobre la trayectoria de la deuda.
El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) publicó hoy su informe “Análisis del decreto sobre las bases de la política fiscal 2026-2030”. En este documento, el Consejo debe -por ley- entregar su opinión fundada acerca de la idoneidad de las metas anuales de Balance Estructural (BE) y del nivel de deuda bruta del Gobierno Central, establecidos por el Ejecutivo -en su Decreto de Política Fiscal (DPF), publicado el 22 de septiembre en el Diario Oficial- como compromiso para resguardar la sostenibilidad de las finanzas públicas durante su período.
En específico, el DPF estableció las metas de BE de -2,6% del PIB para 2026, -1,8% para 2027, -1,7% para 2028, -1,6% para 2029, y -1,5% para 2030, y mantuvo el nivel prudente de la deuda bruta en 45% del PIB para el mismo periodo.
Al respecto, en su informe, el CFA destaca que el DPF no modifique el nivel prudente de deuda en 45% del PIB, “dado que la evolución de sus determinantes sugiere al menos su mantención", y, además, releva que "las metas de BE contemplen una reducción del déficit estructural desde 3,1% del PIB en 2025 a 1,5% en 2030”. En ese sentido, el Consejo señala que "las metas de BE van en la dirección correcta y, según las estimaciones de la Dirección de Presupuestos (Dipres), permitirían estabilizar la deuda por debajo del nivel prudente de 45% del PIB".
Sin embargo, el CFA advierte importantes desafíos para su cumplimiento. En específico, indica que, de acuerdo con sus propias proyecciones en su escenario base, la probabilidad de que la deuda sobrepase ese umbral es elevada, "superando el 50% en 2029 y cercana a 55% en 2030".
En este contexto, el CFA plantea que la idoneidad de las metas para resguardar la sostenibilidad fiscal, en la práctica, dependerá de cuatro condiciones conjuntas: 1) el cumplimiento estricto cada año de las metas de BE, lo que requerirá medidas adicionales que permitan cerrar las holguras negativas; 2) la materialización de la trayectoria de crecimiento económico proyectada por el Ministerio de Hacienda, cuyo promedio es de 3,2% para el período 2027-2030; 3) la contención de los otros requerimientos de capital conforme a las proyecciones de la Dipres en el Informe de Finanzas Públicas del tercer trimestre de 2026 de 0,49% del PIB promedio entre 2026 y 2030; y 4) una gestión fiscal consistente y adaptable frente a contingencias adversas, considerando los riesgos de incumplimiento de las proyecciones y la incertidumbre sobre la trayectoria de la deuda.
Asimismo, para contribuir al cumplimiento de estas condiciones, y considerando las presiones de gasto de mediano plazo y las dificultades para materializar ajustes netos, el Consejo reitera su recomendación de que la consolidación combine de manera equilibrada cuatro dimensiones de política para generar mayor espacio fiscal: 1) mayor crecimiento económico potencial; 2) reducción de la evasión y elusión tributaria; 3) nuevas fuentes de ingresos estructurales; y 4) mayor eficiencia y/o ajustes en el gasto público y de los requerimientos bajo la línea.
Además, para avanzar en estas cuatro dimensiones, el CFA reitera que es necesario un acuerdo amplio por la sostenibilidad fiscal, que incluya al Ejecutivo y al Congreso, considerando que su implementación podría requerir medidas legislativas.
"Si bien los pilares de la estrategia fiscal del DPF del Ministerio de Hacienda se alinean con estas dimensiones, el Consejo releva la importancia de que se traduzcan en medidas concretas y cuantificadas, que sustenten la senda de consolidación, reduzcan la exposición a riesgos y permitan converger hacia un BE compatible con la estabilización de la deuda bruta bajo el nivel prudente", dice el informe.
También el Consejo reitera su recomendación de publicar una estrategia anual de financiamiento que incorpore objetivos de mediano plazo y explicite los costos y riesgos asociados a la composición de la deuda pública. En ese sentido, el CFA indica que el análisis presentado en el recuadro titulado "Costos de financiamiento, amortizaciones de deuda y riesgos" sugiere que esa estrategia del Ministerio de Hacienda "debiera contemplar no solo un rango objetivo de composición por monedas, sino también por plazos, de modo de contribuir al manejo responsable de la política fiscal”.
Riesgos fiscales
Por otra parte, el Consejo señala que, dada la cercanía de la deuda bruta proyectada al nivel prudente de 45% del PIB, resulta relevante considerar los riesgos que podrían aumentar la deuda y dificultar el cumplimiento de las metas de BE. Entre ellos, el Consejo destaca: 1) riesgos macroeconómicos y financieros internacionales; 2) crecimiento efectivo para el período 2027–2030 menor al esperado; 3) dificultades para ajustar el gasto y presiones estructurales; y 4) mayores costos de refinanciamiento de la deuda.
También, plantea el Consejo, existen factores que podrían contribuir a una deuda bruta más baja y facilitar el cumplimiento de las metas de BE. "En particular, una prolongación del alza del precio del cobre, impulsada por la demanda asociada a la electrificación, los vehículos eléctricos y la infraestructura para la inteligencia artificial, junto con restricciones de oferta, podría aumentar los ingresos y contribuir a estabilizar la deuda bruta", detalla el informe.